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  Conductas Antisociales y Desarrollo normal

Dr. Ernesto Gimeno Abellán

Encarnación Campillo Grau  -  Carlos Plana Puente  -   Ángel Marín i Fina

 

     El aumento de la conflictividad  en los niños y adolescentes ha aumentado exageradamente en los últimos años,  paralelamente, al número de maestros que han precisado tratamiento psicoterapéutico,  principalmente antidepresivo. (Síndrome de Burnout).

Las causas  de este incremento se atribuyen al giro copernicano habido en  la escala de valores de nuestra sociedad y a la concesión de nuevas libertades, hasta hace pocos años impensables. Existe hoy en día un mayor grado de tolerancia, de aceptación,  incluso de defensa,  por parte de la sociedad, de conductas que anteriormente eran  consideradas síntomas de psicopatía.  Esta evolución cultural  también ha tenido su repercusión en  los niños  concediéndoles mas derechos y un mayor grado de  libertad,  sin adiestrarles previamente a como disponer  de ella  adecuadamente, y  sin enseñarles  como  asumir las responsabilidades que ésta conlleva.

En el plano académico los maestros han sido los profesionales de la educación  más perjudicados, ya que representan la primera línea de contención  de esta conflictividad  infanto-juvenil y  social.  Desprovistos de autoridad  y del reconocimiento merecido han  asumido indefensos  la agresividad de los niños, las frustraciones de los padres y las presiones de las autoridades académicas.  No estaban preparados para esta labor ingente, como tampoco lo estaban ni lo están actualmente, todo el batallón de  psicopedagogos,   psicólogos infantiles y paidopsiquiatras. Ya que  la conflictividad  infanto-juvenil,  representa uno de los mayores retos en todas las sociedades modernas, que para intentar resolverlo implicarían la cooperación de todos los medios de que dispone la sociedad. Y quizás de algún otro que está aún hoy por descubrir.

En este trabajo trataremos de conductas  asociales  más o menos graves en niños normales, intentando delimitarlas de las que son  francamente  patológicas. Haciendo hincapié, en que incluso entre estas últimas un número importante de casos se resuelven espontáneamente durante el desarrollo  normal.

Empezaré con una anécdota  que relataba el Prof. Sarró:  Cuando Freud llegó a Londres, después de que hubiera pagado la princesa Bonaparte, el rescate que le exigían los nazis, le rodearon un enjambre de periodistas que, sin duda, parodiando a Edipo frente a la esfinge, le preguntaron: ¿cuáles eran las tres tareas mas difíciles de  llevar a cabo en  esta vida?  Respondió sin titubear: 1º Educar correctamente  a un niño,  2º Gobernar bien un país, y  3º ser un buen  psicoanalista.

EDUCAR BIEN A UN NIÑO era para Freud  la tarea más difícil de todas. Creo que los que estamos aquí, freudianos o no, estaremos de acuerdo casi por completo con ésta afirmación.

Para intentar abordar esta  enorme complejidad que representa la educación.  En una primera aproximación habría que diferenciar  entre criar, adiestrar y educar.

Los animales crían  y enseñan a su prole a sobrevivir  tal como fueron ellos enseñados.  Cada generación  es una repetición de la anterior y a la vez una anticipación de la futura. Todo se desarrolla en un escenario biocéntrico en un perfecto equilibrio estático. De los hombres se ha dicho que vivimos en un mundo en que lo único que permanece constante es el cambio. Adiestrar  consiste en  enseñar habilidades para vencer las dificultades presentes y futuras. En formas rudimentarias también se dan en el mundo animal. En nuestra especie  este adiestramiento es mucho mas complejo, se le suele llamar enseñanza, formación. Consiste  no sólo en la adquisición de conocimientos  sino que incluye formas y maneras de comportamiento, aprender habilidades, aprender un oficio,  incluso saber a nivel de información lo que está bien  y lo que esta mal.  El educar,  en un sentido amplio es mucho mas complejo , es específicamente humano, exige además de adiestrar, introyectar en la mente  principios morales, actitudes éticas   que por identificación sean aceptadas por el niño como propias  y que interactuando con sus tendencias naturales regulen su conducta haciéndola socialmente correcta.   Muchas de estos  principios éticos están en franca contradicción con los intereses  y deseos del niño.

En las primeras fases del desarrollo el niño vive en simbiosis con el mundo exterior.  El instinto de conservación corre todavía a cargo de procesos vitales puros, que vemos reflejado en el plano psíquico en la expresión de placer-displacer y en la complicidad de su  mirada.  No tiene conciencia de su yo individual (en realidad aún no  está formado, preexisten sólo los llamados núcleos yóicos). Alrededor d e los 3 años  en el  llamado  1º período de terquedad aparece un cambio radical, el niño empieza a tomar posición frente  al mundo de sus semejantes. Se manifiesta como un rechazo a todos los estímulos y exigencias de los adultos, así como la aspiración de hacerlo todo, y hacerlo todo por si mismo.  En su vida infantil ya  ha aparecido un yo individual,  ha surgido la vivencia del ego.  En su lenguaje empieza a utilizar  la palabra YO. Anteriormente hablaba de si mismo en tercera persona. En esta fase del desarrollo el niño quiere apoderarse de todo lo que llega a sus  manos o ve en las manos de los demás. Muchas veces le apetece sólo porque otro lo tiene.  Aparece un fuerte egoísmo ingenuo. La edad de 3 a 5 años es una fase del desarrollo fundamental para el estudio del egoísmo humano que jamás se mostrará en una forma tan ostensible. En esencia el egoísmo es un querer tener para si, en rivalidad con los demás y en exceso, de todo lo que pueda resultar útil o beneficioso.  Se desarrolla  a partir del instinto de conservación, solamente cuando surge la conciencia de individuación que conlleva el descubrimiento de rivalidad con los demás.- Además de utilizar la palabra YO el niño repite machaconamente NO  con lo que expresa  ya su deseo de mandar.  De la relación del niño con su ambiente ha surgido un nuevo instinto del yo individual en el cual puede reconocerse su dependencia del instinto de conservación y del egoísmo, del que temáticamente se separa siguiendo la ley de autonomía funcional- de G. Allport: El deseo de poder.  Ahora ya no se trata sólo de conseguir en exceso lo útil y beneficioso en rivalidad de los demás, (egoísmo)  lo que se pretende aquí es dominar a los demás potencialmente poseedores.  Nietzsche lo define muy bien  cuando dice: el deseo de poder tiende a la visión de los sojuzgados.  Poseer la certeza de la superioridad y el control sobre  los demás, el sentirse fuerte y poderoso. Uno de los grandes méritos de NIETZSCHE además de descubrir las formas encubiertas  de este instinto (amor despótico, falsa piedad, criterios rígidos para dominar etc.),  fue  la explicación de la maldad y de la crueldad, estériles e inmotivadas  como una expresión del instinto de poder. Si el deseo de poderío tiende a la visión de los sojuzgados, en ninguna parte encontrará mayor satisfacción que a la vista de miseria y sufrimientos que  puede proporcionar a los demás. Estas son las circunstancias que permiten explicar la maldad y la crueldad.  El niño pronto descubre, en la maldad que hace daño, la última posibilidad de acción cuando no puede demostrar su superioridad por otros caminos.   No sólo frente a los demás sino frente a las cosas puede trasformarse en negativo y destructor el deseo de poder.     Para terminar esta  breve exposición descriptiva y genética de la instintividad normal, debemos  referirnos a la agresividad, como respuesta,  a la frustración del egoísmo y del afán de poder,  la energía instintiva queda retenida para descargarse sobre el obstáculo con la finalidad de vencerlo. De no ser así, explosiones de ira injustificadas.

 El niño, al que Freud llamó perverso polimorfo, se le debe educar ejerciendo  una especie de poda  selectiva de ciertas instintividades  negativas,  ya que el niño a esa edad solo conoce las prohibiciones.

En líneas generales se acepta que la  instintividad  que reprimimos en nuestra infancia voluntariamente y  de buen grado, nos  resultará mas tarde repugnante e indeseable, no la podremos aceptar en nuestra conducta ni en nuestra vida. Al observarla o intuirla en los demás nos despierta un sentimiento despectivo,  de rechazo y antipatía (lo percibimos como moralmente inferior)   Por el contrario la instintividad que fue reprimida coercitivamente,  también nos resultará ajena,  tampoco la podemos ni deseamos satisfacer.  Pero al verla reflejada en los demás nos despierta sentimientos de comprensión y de simpatía. (En estos principios se basa el Test de Szondi).

Pero no es suficiente esta supresión-represión de componentes instintivos .Al niño se le deben mostrar y enseñar  valores éticos (Bondad, justicia), que mediante un proceso de introyección-identificación  lleguen a formar parte de su personalidad.   Resumiendo: en la evolución y estructuración  del  llamado superego además de la represión de tendencias naturales socialmente inaceptables, deben  integrarse mediante procesos de introyección-identificación valores sociales que son específicos de cada cultura  (Esta especificidad de los valores culturales  motiva que un hombre íntegro incluso venerable en una sociedad puede verse como un monstruo en otra).

 Hasta aquí hemos hablado de algunos procesos psicogenéticos  que  interactúan en la evolución del niño.   Pero ¿como se lleva a cabo en la práctica esta educación?  Los padres  siempre quieren lo mejor para sus hijos e intentan darles todo lo que ellos desearon y que carecieron. Les evitan  todo lo  que a ellos les ocasionó sufrimiento. Evitan  escrupulosamente repetir los errores  paternos y educativos que ellos padecieron.  Educan idealmente a sus hijos ofreciéndoles todo lo ellos hubieran  necesitado para estar mejor adaptados al mundo actual    Sin tener en cuenta  que este  ofrecimiento  puede no coincidir, con los deseos ni necesidades reales del hijo y que la preparación  ofrecida quizás ya no será la mas adecuada cuando sean adultos. Se les concede una   mayor libertad con muchos derechos sin  enseñarles a asumir   la responsabilidad compensadora.  Los niños son conscientes de sus derechos y de exigirlos en contrapartida no aceptan incluso ignoran  la responsabilidad que  sus actos conllevan.  Esto propicia el llamado hiatus generacional.

  La influencia de los profundos cambios  político-sociales que ha ido experimentando la sociedad española ha repercutido también fuertemente en la enseñanza.  A los MAESTROS les  ha correspondido proseguir y complementar  la educación del niño, siguiendo unas  muy  exigentes instrucciones  procedentes de las autoridades académicas;  en concurrencia, no siempre colaboradora, de los padres.  Antes  la labor del maestro consistía básicamente,  además de enseñar a leer y escribir, en la transmisión de conocimientos  de cultura general (que eran siempre los mismos) y  enseñar buenos modales en una asignatura llamada Educación y urbanismo. Lo ético consistía en aprender el catecismo y poco más. Su labor, que se desarrollaba casi en solitario, se apoyaba  en el prestigio social y en la autoridad sancionadora sobre sus alumnos.   En  la actualidad  mas allá de la mera instrucción de cocimientos normalizados, el maestro debe proyectar, poner en ejercicio, medir y diseñar las estrategias para el desarrollo integral de persona (maduración personal , sexual ,moral. cívica )  Se le requiere de que sea capaz de diseñar líneas de intervención correctoras de problemas,  pero dentro de un margen muy restringido de autoridad.- Ha habido un cambio radical en el ejercicio de su profesión que comporta: altos niveles de estrés , insatisfacción de su rol, relaciones conflictivas interprofesionales, recibiendo un apoyo inadecuado.   Por todo ello se ha incrementado exponencialmente el llamado. S. de .Burnout  .El nombre procede del mundo del deporte, y fue Cristina Maslach que lo elevo a categoría de síndrome (Aún  no esta categorizado en las clasificaciones internacionales)  Este padecimiento se  presenta cuando el paciente no  obtiene  los resultados merecidos y deseados a pesar de sus grandes esfuerzos y entrenamientos. Es la respuesta  a un estrés crónico emocional  caracterizado por: agotamiento físico y psicológico actitud fría y despersonalizada en relación con los demás y sentimiento de inadecuación  frente a las tareas que se han de desarrollar.-  La padecen en España hasta un 47 % de los maestros. Conlleva  depresión en un 25 %., casi el triple de enfermedades psicosomáticas que precisan  frecuentes bajas laborales. Esta patología laboral  puede ser vivenciada  por el niño como una anarquía y ser  aprovechado para conseguir ventajas y propiciar conductas asociales. No entraremos en detalles  por lo obvio, del extraordinario impacto de los medios audio-visuales que de forma asilvestrada influyen en la educación  y que también  repercuten en los

COMPORTAMIENTOS ASOCIALES EN NIÑO NORMALES

   Las conductas antisociales de los niños se manifiestan como un quebrantamiento serio de las normas en el hogar y en la escuela son ingobernables. Son actuaciones que violan los hábitos sociales y los derechos de los demás. Comportan serias consecuencias inmediatas para ellos  mismos y para las otras personas con quienes actúan  y a largo plazo  predisponen a la delincuencia, drogadicción, dificultades de adaptación en el trabajo, problemas  graves de pareja y a trastornos psiquiátricos graves.

Una variedad de actos específicos tales como pelearse, robar,  mentir,  enojarse, desobedecer,  holgazanería, intimidaciones sexuales y un largo etc. de actos considerados como antisociales ,  son relativamente frecuentes en niños normales.  Sólo cuando son extremas y persistentes son indicadoras de patología.  Uno de los primeros  estudios de esta problemática fue el realizado por  MacFarlane  en un estudio longitudinal de niños desde los 2 años hasta el principio de la adolescencia. En el gráfico se exponen los resultados de la evolución de dos conductas antisociales: mentir y destructividad.

Mentiras y destructividad  se inician 3 años, un pico a los 6 años, disminuyen  a los 10-11 años.

Diferencias entre niños y niñas. Otras conductas antisociales robos 3-6 %  (sólo se cuentan los descubiertos)  Peleas brutales 12 %    siguen una evolución análoga. Se reducen a menos de la mitad alrededor de los 12 años.

   Se inician 1ª  rebeldía que ya hemos descrito .En esta temprana edad ya pueden aparecer rasgos de negativismo oposicionista  predictor de patología antisocial que ya describiremos mas adelante. Con la pubertad  disminuyen  y aparece la llamada 2ª rebeldía e infravaloración de los adultos, sobre valoración de horizontes limitados, sentimiento ingenuo del propio valor, etc. búsqueda de ideales, descubren el fariseísmo de los adultos  Rebeldía por defender su automís y valores de sentido.

Los niños sólo conocen las prohibiciones  y las conductas loables, y solo mas tarde se identifican, comprenden, y asumen como propias las conductas normativas.   

Para identificar y valorar estos comportamientos asociales podemos recurrir a los

Criterios diagnósticos y de investigación  CIE 10 de  23 ítems de gravedad progresiva.

T.D limitado al ámbito familiar TD niños no socializados  niños socializados TD desafiante y oposicionista 

Tratamiento: adiestramiento  de la familia,  terapia cognitiva o individual del niño y Ayuda farmacológica  por este orden de eficacia. Mejor las tres.


CONCLUSIONES:

Existe un amplio abanico conductas conflictivas y antisociales habituales en niños y adolescentes  normales.-

Su incremento actual más que un incremento de psicopatología  son  la exteriorización de conductas  que anteriormente  eran reprimidas o disuadidas por una   educación  más coercitiva y menos permisiva.

Frente  a una conducta asocial hay que valorar cuidadosamente el contexto total  en que se produce, su frecuencia y gravedad. Mejor que sumar los síntomas –  como  recomienda el CIE10-   Hay que sopesarlos, indagar en el por qué, y en el para que, ¿qué  nos dice el niño con su conducta?, ¿qué necesidad expresan?, ¿qué consigue realmente?, ¿qué beneficio le proporciona a él y a los demás?

 

 

         Son indicadores de mal pronóstico:

-      Desapego al hogar y a la escuela.

-      Baja tolerancia a la frustración y tipo de agresividad.

-      Frecuentes discusiones y enfrentamiento con los adultos.

-      Justificaciones demasiado explícitas y verosímiles de sus actos responsabilizando siempre a los demás (oí en una ocasión que una reprimenda  que  le decían a un niño:     Tú tienes tanto palique que convencerías a tu  verdugo para que colgara al juez que te había condenado)

-      Falta de identificación con la víctima, no existe piedad.

-      Incapacidad para sentir culpa  el castigo es siempre vivido como injusto, no corrige en absoluto, no escarmientan (sentimiento de injusticia  engendra mas resentimiento y  afán de revancha llevan a reincidir).

-      Carencia de remordimientos.

-      Incapacidad de sacrificio.

-      Confunden altruismo con debilidad.

-      Crueldad  hacia personas o animales.

-       Baja autoestima compensan exceso autoconfianza.

-       Psicomotilidad y mirada falta de empatía.

  Un número considerables se normalizan durante el curso del desarrollo normal dentro de la primera juventud. En muchas ocasiones se trata de una   prolongación o exageración de conductas normales exacerbadas por situaciones externas o por exceso de poder.

 

Quieres, de verdad, conocer  a un hombre ¡dale poder!

                                                                              Abraham Lincoln

 

 

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Última modificación: 17 de junio de 2008.