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Centenari
del Prof. Ramon Sarró i Burbano.
(en idioma catalán)
Em sento molt orgullós de poder participar
-al costat dels que han segut els meus mestres en aquest homenatge de
gratitud y clarinós record a la figura del Prof. Ramon Sarró i Burbano.
Crec que, més que unes lloances, Sarró
preferiria que aprofitéssim aquesta trobada per fer algun comentari sobre
les seves teories. Intentaré fer-ho des d’aquest petit gran llibre que, per
casualitat, va arribar a las meves mans entre un munt de revistes antigues
abandonades que vaig trobar una nit quant, sortint del treball, anava a casa
meva.
Va ser editat l’any 1940 per COLECCIÓN
ESPAÑOLA DE MONOGRAFÍAS MÉDICAS. Dirigida pel Dr. Puig Sureda i titulada:
Tratamiento Moderno de las esquizofrenias
por
Ramón Sarró.
Neuropsiquiatra. Expensionado por la
Fundación Alexander Von Humboldt. Ayudante de la Facultad de Medicina. Jefe
de Clínica de Instituto Mental de la Santa Cruz.
Vaig
ensenyar-li al professor que em va dir que no el recordava i va fer el
comentari de que era protohistòric i que no valia la pena dedicar-li el
temps.
El
llibre és molt interessant perquè s’hi comprova com ha evolucionat el seu
pensament des de la seva Tesi Doctoral. Es troben en ell las llavors de les
teories que va desenrotllar al llarg de tota la seva vida científica, al
final de la qual en comprendre que s li escapava el temps va fer (i molt
pressionat pel seu entorn) una síntesi del seu pensament, titulada:
De la
teoria
mitológematica al homo demens,
que gràcies a la seva segona esposa Núria Soldevila es va fer una edició que
encara la podem trobar a Llibreria de Ciències Mèdiques.
Tornant al primer llibre (que dedica a la memòria d’Emili Pi i Molist). Amb
una introducció amb prou feines de 18 pàgines, exposa la historia i el
concepte de esquizofrènia, amb una claredat sorprenent i amb un contingut
quasi enciclopèdic. Divideix els mètodes terapèutics amb tractaments
psicoterapèutics i somàtics.
En relació als psicoterapèutics diu: “La
psicoterapia individual, es el punto de partida en la actuación
psicoterapéutica. Consiste en el establecimiento de una relación afectiva
con el médico, de un rapport, lo que resulta extraordinariamente dificultado
por la inafectividad, el negativismo, la interpretación delirante de la
realidad incluso de la personalidad del médico. Éste debe tener una
personalidad suficientemente polifacética para presentar al enfermo
vertientes diversas de su ser. Y debe reconocer cuando otro compañero pueda
actuar con mayor eficacia, y no sólo el médico sino los enfermeros son
agentes curativos que el psiquiatra tiene el derecho de manejar.
El Cardiazol y la insulina que constituyen
sin duda los tratamientos de elección en el período agudo, no permiten en
modo alguno prescindir del tratamiento psíquico. En muchos casos, dichos
medicamentos se limitan a crear unas potencialidades de reacción normal que
es misión de la psicoterapia ir actualizando puntualmente”.
Més endevant diu: “ salvo un número reducido
de casos de curación espontánea hay que tener como norma general de que el
esquizofrénico incluso remitido, es un hombre distinto para siempre de los
normales, como si hubiese pasado a la pertenece a una nueva raza y que por
consiguiente le corresponde un estilo de vida, y una forma de existencia
también nueva. En la psicoterapia de la esquizofrenia tendría que
reconocerse el concepto de normalidad situacional y conducir
al esquizofrénico a las situaciones para las cuales conserva capacidad de
adaptación. Para nosotros deben considerarse como normales, no
los esquizoides pos-proceusuales que imitan la normalidad del hombre medio,
sino aquellos que realicen sus posibilidades esenciales, o lo que es lo
mismo, que estén adaptados a las situaciones existenciales”.
Continúa dient: “En los casos persistencia de
síntomas psicóticos sobre un fondo de inactividad procesal al, la tarea
principal será (puesto que no se ha negado la amnesia de los síntomas),
favorecer la tendencia al encapsulamiento de los mismos, para que queden al
margen de los cauces normales de la acción y del pensamiento. La tendencia
disociativa propia de la enfermedad facilita considerablemente está labor.
Si el método de encapsulamiento no es realizable, entonces debemos educar al
enfermo a la disimulación de sus síntomas. Todos conocemos esquizofrénicos
que van por el mundo con delirios persecutorios, incluso con alucinaciones,
sin que llamen ostensiblemente la atención.
Kretchmer cita a este respecto la frase de
Busch el gran humorista alemán; “Todos tenemos nuestras chifladuras, pero
sólo los locos las dice, los cuerdos las callan”.
Si el médico posee el arte del diálogo
psicoterapéutico, el enfermo se sentirá comprendido y protegido y verá en él
una figura salvadora. La posibilidad y el éxito de esta técnica es el
persistente rapport con el médico que a veces conviene sustituir por otro al
iniciarse una reacción paranoide.
En el llibre defensa moltas idees
capdavanteres actualment acceptades per tothom. Com quan diu:”La
asistencia extramural debe ser organizada por todo el Estado consciente de
sus deberes y de sus intereses. Es el complemento indispensable de todo tipo
de asistencia. Una serie de observaciones ha venido a demostrar que la
reclusión prolongada en los manicomios tiene un influjo nocivo sobre los
esquizofrénicos. Así se envió que enfermos que eran dados de alta
precozmente a petición de sus familiares, contra el consejo médico, mejorada
muchas veces de una manera sorprendente, abandonando una conducta autista o
negativista. Asimismo Wilmans tuvo ocasión de observar numerosos vagabundos
con síntomas de demencia precoz, pero extraordinariamente accesibles y
afectuosos. Pensó primero que se trataba de una combinación con alcoholismo
crónico, pero al no confirmarse esta suposición comprendió que el matiz
peculiar de estos enfermos era debido a las especiales circunstancias
ambientales en que habían vivido durante los años de enfermedad. Bleuler
fue quien con más energía señaló que el manicomio favorecía la tendencia al
autismo y a la vida parasitaria del esquizofrénico, aceptando la reclusión
sólo como un mal necesario. Desde Bleuler, sabemos que el alta precoz
es un recurso importantísimo en el tratamiento de los esquizofrénicos.
En virtud de este conjunto de hechos, los psiquiatras al abogado en las
últimas décadas por la organización de formas de asistencia extramanicomial.
Dins les diferents formes exposades amb
detall en el llibre, Sarró es decanta per
“la asistencia extramural en sentido estricto.
Con una red de dispensarios y enfermeras sociales”. Encara que diu: “este
tipo de asistencia tropiezan con los intereses y prejuicios de la personas
normales y en todo caso sólo procede su aplicación a enfermo y ya han
iniciado su curación en la clínica o sanatorio frenopático”.
En relació de la terapèutica intramural,
adequat per casos aguts y crònics greus, es mostra partidari de la
psicoteràpia de Simón, amb certes modificacions: “Se trata de reducir la
fenomenología del esquizofrénico a los síntomas primarios, eliminando los
síntomas secundarios y ambientales. Podría exponerse en forma de un cuadro
con dos columnas, lo que un síntoma es irremediablemente, y lo
que llega a ser por asistencia defectuosa.
Esta técnica de la terapéutica activada
existe un personal médico y auxiliar convencido de la posibilidad de hacer
trabajar un 95% de enfermos, y numerosas posibilidades ocupacionales (huerta,
jardín, granja, trabajo doméstico del establecimiento, diversas industrias
manuales). Todo lo que en un establecimiento pueden ser elaborado no debe
adquirirse fuera. Todo el personal del establecimiento desde el director
hasta el más modesto empleado debe colaborar con entusiasmo en la
terapéutica ocupacional. La ocupación debe tener carácter de verdadero
trabajo, no de pasatiempo. Los conocimientos profesionales, deben
naturalmente, ser tenidos en cuenta; pero si se quiere actuar más
intensamente sobre la personalidad del esquizofrénico es preferible una
nueva actividad.
Sorprende la facilidad con que un enfermo
profundamente disgregado y autista se deja contagiar por la actividad de los
otros y se pone a trabajar concienzudamente en la tarea que se le encomienda.
Viendo cómo transcurre la terapéutica tradicional nos hemos preguntado
muchas veces si actúa el factor humano o el factor cosa.
La terapéutica ocupacional aprovecha el hecho, poco tenido en cuenta hasta
ahora, de que el esquizofrénico puede haber perdido la capacidad dew
relación normal con las personas y consigo mismo y haber conservado la
capacidad de relacionarse con las cosas”.
En quant a los TRATAMIENTOS SOMÁTICOS comença
exposant tots els tractaments anteriors a l’era insulínica: la
Malarioterapia que si era eficaç amb la PG i tota mena de tècniques per
provocar febre amb el més variats gèrmens nucleinat sòdic, essència de
trementina, el Sulfosin Leo, tots ells segons el seus autors molt eficaces,
Però, amb el metamalisi que fa en Sarro, diu: “ el valor de estos
procedimientos piretógenos es, en general, dudoso”. El mateix opina de la
opoterapia endocrina amb preparat de tiroides i glàndules sexuals; de la
castració proposada per Fauser, o de la provocació d’una meningitis asèptica
provocada pel “sèrum equino”, ”sang placentària”, “assaigs amb cocaïna pel
catatònics. I per no allargar-ho més diré es referix a Lifchitz dient: “que
ha inmunizado caballos contra el cerebro humano fresco y ha
tratado a algunos esquizofrénicos mediante la celebrótoxina así obtenida.
Cree que se trata de una acción específica y pretende haber obtenido un 50%
de remisiones. I, per acabar, es refereix també al cirugià americà Cotto:
“atribuye a la psicosis a una infección focal y pretende curarlas con
extracciones dentarias, amigdalectomías, incluso colectomías, etc...
Afortunadamente ni sus teorías, ni sus procedimientos han logrado
introducirse en Europa.
En el capítol dels tractaments amb insulina i
cardiazol fa un estudi exhaustiu superant, en escreix, el que diu a la
introducció del llibre: “El propósito de la presente monografía es
proporcioar al medico español, las indicaciones indispensables para poder
aplicarlas sin mas riesgos que los inevitables en estos tratamientos
heroicos.
Acaba el capítol dient: “Se ha sugerido que
las diversas formas de esquizofrenia reaccionan de modo distinto al
tratamiento. No creemos probable que el análisis psicológico sea suficiente
para establecer estos subgrupos, para lo cual se necesita seguramente, las
investigaciones somatológicas. Tanto para esta finalidad como para la
adecuada realización de los tratamientos, es necesario estrechar nuevamente
las relaciones de la psiquiatría con la medicina interna.
La psiquiatría queda ahora sólidamente
vinculada al resto de la medicina, aún cuando conserve su posición peculiar
dentro del sistema General de las ciencias”.
Després d’aquest llibre, que va ser el
primer, les seves investigacions han quedat exposades amb: pròlegs de
llibres amb comentaris notes i introduccions (alguns més importants que el
propi llibre), articles científics,conferències arreu del món i en els
cursos de doctorat que va impartir quan era professor emèrit.
Sempre
va se fidel a ell mateix
i en el seguiment de la línea del dualisme empíric.
Des de la línea biològica (ell deia
tratamientos somáticos) i arrel de construir amb en Prof. Carulla –Catederàtic
de Terapèutica-Física- un aparell d’electroshocks, l’any 41 publicà un
treball sobre aquestes experiències.
Els anys 55 publicà 2 treballs sobre la
clorpromazina: “¿Inician los narcobioticos una nueva era en la
terapéutica psiquiátrica?, I poc després: ”Técnica,
complicaciones y resultados con la clorpromazina” (llavors
considerava que els S.E.P. eren inherents a l’efecte terapèutic), i així va
continuar fent publicacions de tots els medicaments que anaven sortint.
Inclús va arribar a familiaritzar-se amb la clozapina -essent
ja Professor Emèrit- gràcies a la Dra. Rosa Lopez de St. Boi-Dones. Allà
varem poder seguir varis casos i Sarro es va donar compte immediatament que
el minus (el que ell deia esquizo i ara es diuen símptomes negatius
primaris) no millorava massa, però el dèficit provocat pels neurolèptics
(Símptomes negatius secundaris) no apareixien. Degut a aquesta falta
d’efectes secundaris, i no obstant ser molt efectiu per diluir els deliris,
va considerar aquest fàrmac com ideal, ja que permetia el diàleg terapèutic
. (Sorprenia als malalts endevinant-los continguts delirants (mitologemes)
abans que ells li’n parlessin. Més sorpreses quedaven el metges en veure la
fàcil sintonia i el bon rapport, inclòs amb autistes, que aconseguia i el
mutu enteniment que s’establia durant llargs diàlegs).
Des de la línea psicològica a la qual
va dedicar el més important de les seves investigacions tots el dies de la
seva vida, l’any 65 publicà Pensamiento paleológico en la
esquizofrenia en col·laboració amb el Dr. Coderch. L’any 71:
“Contribución al análisis mitologemático de los delirios
esquizoparafrenicos”, a partir d’aquí sempre més va utilitzar en
lloc de esquizofrènia, esquizo-parafrenias per ressaltar el component
deficitari (esquizo) que acompanya sempre al component productiu (Parafrènic).
((Adresin tipus 1 i 2 de esquí.)).
L’any 72,amb la col·laboració dels Drs.
Alberni, Fàbregas, Torres i Trujillo com a fruit de un treball titànic
utilitzant un acurat anàlisi fenomenològic de mes de 130 casos (el mes
extens que s’hagi fet mai),publica una monografia: Anàlisis
mitologemático de los deliriosesquizofrénicos que representa la
exposició mes complerta i detallada –que s’han fet mai- dels continguts
delirants. (De menys de una dotzena ja coneguts descriu a prop d’un
centenar). En el llibre apareix el concepte de mitologema: com unitat
temàtica delirant i representa la seva 1ª teoria mitologemàtica que va ser
la descripció fenomenològica del Deliri.
Però això només representava un primer pas ja
que resulta relativament fàcil entendre un diccionari de mitologemes o
deliremes però per entrar al nucli del deliri i comprendre’l feia falta
descobrir la connexió integradora que existeix entre els deliremes i amb la
totalitat de la vida psíquica, la cual cosa implicava una ampliació
important de la psicopatologia de Jasper i de totes les ampliacions que s’hi
havien afegit abans de Sarró.
El seu gran mèrit va ser:
1r.- la comprensió de la funció i de la
psicopatologia de l’espaialitat (per exemñle, interpretar la persecució com
una retracció de l’espai pàtic.
2n.- la psicologia i la psicopatologia de la
temporalitat (p.e. La fi del món).
3r.- la psicopatologia de la
individualització
que va anar desenvolupant durant mes d’una
dècada en els cursos de doctorat, el primer dels quals s’anomenava
Delirologia i els darreres Anàlisi teo-cosmo-antropològico en
el delirio esquizoparafrènico.
Aquestes transformacions (espaialitat,
temporalitat, individualitat) que són permanents i no apareixen amb l’home
normal (o poden aparèixer de forma transitòria amb algunes drogues que
mistifiquen), justifiquen la concepció de l’homo demens que representa
l’estructura psicòtica de la personalitat el que comporta la
nihilització de determinades creences que mes tarde seran
substituïdes per les delirants, apareixent una nova reinterpretació de la
realitat en l’àrea prèviament nihilitzada. El deliri esquizofrènic
representa una neo-cosmovisió, l’única possible i simbiòticament adequada al
pacient delirant.
“Miri Gimeno ja han redescobert la Timopatia
Ansiosa de López Ibor. Han trigat 50 anys i l’han batejada amb el nom de
pànnic attacts. Ja li han posat un numeret. D’aquí a 30 o 50 anys també
sortiran les nostres investigacions. Es pensaran també que ho acaben de
descobrir. Constarà en lloc de “los delirios de contenido extraño”, un nom
anglès i es quedaran tots bocabadats.

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Centenario
del Prof. Ramon Sarró i Burbano.
(en idioma castellano)
Me siento muy orgulloso de poder participar -al lado de los que han sido mis
maestros- en este homenaje de gratitud y claro recuerdo a la figura del
Prof. Ramón Sarró i Burbano.
Creo que, mas que unas alabanzas, Sarró preferiría que aprovechásemos este
encuentro para hacer algún comentario sobre sus teorías. Intentare hacerlo
desde este pequeño gran libro que, por casualidad, llego a mis manos entre
un montón de revistas antiguas abandonadas, que encontré una noche cuando al
salir del trabajo iba a mi casa.
Fue editado en 1940 per COLECCIÓN ESPAÑOLA DE MONOGRAFÍAS MÉDICAS. Dirigida
por Dr. Puig Sureda i titulada:
Tratamiento Moderno de las esquizofrenias
por Ramón Sarró.
Neuropsiquiatra. Expensionado por la Fundación Alexander Von Humboldt.
Ayudante de la Facultad de Medicina. Jefe de Clínica de Instituto Mental de
la Santa Cruz.
Se lo enseñé al profesor, que me dijo que no lo recordaba y hizo le
comentario de que era protohistórico y que no valía la pena dedicarle el
tiempo.
El libro es muy interesante porque allí se comprueba como ha evolucionado su
pensamiento desde su Tesis Doctoral. Se encuentran en él, las semillas de
las teorías que desarrollo a lo largo de toda su vida científica, de la
cual, al comprender que se le escapaba el tiempo, hizo (y muy presionado por
su entorno) una síntesis de su pensamiento titulado:
De la
teoría
mitológematica al homo demens,
que gracias a su segunda esposa Nuria Soldevila se hizo una edición que
todavía podemos encontrarla en la librería de Ciencias Medicas.
Volviendo al primer libro (que dedica a la memoria de Emili Pi i Molist).
Con una introducción de apenas 18 paginas, expone la historia y el concepto
de esquizofrenia, con una claridad sorprendente y con casi un contenido
enciclopédico. Divide los métodos terapéuticos con tratamientos
psicoterapéuticos y somáticos.
En relación a los psicoterapéuticos dice: “La psicoterapia individual,
es el punto de partida en la actuación psicoterapéutica. Consiste en el
establecimiento de una relación afectiva con el médico, de un rapport, lo
que resulta extraordinariamente dificultado por la inafectividad, el
negativismo, la interpretación delirante de la realidad, incluso de la
personalidad del médico. Éste debe tener una personalidad suficientemente
polifacética para presentar al enfermo vertientes diversas de su ser. Y debe
reconocer cuando otro compañero pueda actuar con mayor eficacia, y no sólo
el médico sino los enfermeros son agentes curativos que el psiquiatra tiene
el derecho de manejar.
El Cardiazol y la insulina que constituyen sin duda los tratamientos de
elección en el período agudo, no permiten en modo alguno prescindir del
tratamiento psíquico. En muchos casos, dichos medicamentos se limitan a
crear unas potencialidades de reacción normal que es misión de la
psicoterapia ir actualizando puntualmente”.
Más adelante dice: “ salvo un número reducido de casos de curación
espontánea hay que tener como norma general de que el esquizofrénico incluso
remitido, es un hombre distinto para siempre de los normales, como si
hubiese pasado a pertenecer a una nueva raza y que por consiguiente le
corresponde un estilo de vida, y una forma de existencia también nueva. En
la psicoterapia de la esquizofrenia tendría que reconocerse el concepto de
normalidad situacional y conducir al esquizofrénico a las
situaciones para las cuales conserva capacidad de adaptación. Para nosotros
deben considerarse como normales, no los esquizoides pos-proceusuales
que imitan la normalidad del hombre medio, sino aquellos que realicen sus
posibilidades esenciales, o lo que es lo mismo, que estén adaptados a las
situaciones existenciales”.
Continúa diciendo: “En los casos persistencia de síntomas psicóticos sobre
un fondo de inactividad procesal, la tarea principal será (puesto que no se
ha negado la amnesia de los síntomas), favorecer la tendencia al
encapsulamiento de los mismos, para que queden al margen de los cauces
normales de la acción y del pensamiento. La tendencia disociativa propia de
la enfermedad facilita considerablemente está labor. Si el método de
encapsulamiento no es realizable, entonces debemos educar al enfermo a la
disimulación de sus síntomas. Todos conocemos esquizofrénicos que van por el
mundo con delirios persecutorios, incluso con alucinaciones, sin que llamen
ostensiblemente la atención.
Kretchmer cita a este respecto la frase de Busch el gran humorista alemán;
“Todos tenemos nuestras chifladuras, pero sólo los locos las dice, los
cuerdos las callan”.
Si el médico posee el arte del diálogo psicoterapéutico, el enfermo se
sentirá comprendido y protegido y verá en él una figura salvadora. La
posibilidad y el éxito de esta técnica es el persistente rapport con el
médico que a veces conviene sustituir por otro al iniciarse una reacción
paranoide.
En el libro defiende muchas ideas punteras actualmente aceptadas por todos.
Como cuando dice:”La asistencia extramural debe ser organizada por todo el
Estado consciente de sus deberes y de sus intereses. Es el complemento
indispensable de todo tipo de asistencia. Una serie de observaciones ha
venido a demostrar que la reclusión prolongada en los manicomios tiene un
influjo nocivo sobre los esquizofrénicos. Así se vio que enfermos que eran
dados de alta precozmente a petición de sus familiares, contra el consejo
médico, mejorada muchas veces de una manera sorprendente, abandonando una
conducta autista o negativista. Asimismo Wilmans tuvo ocasión de observar
numerosos vagabundos con síntomas de demencia precoz, pero
extraordinariamente accesibles y afectuosos. Pensó primero que se trataba de
una combinación con alcoholismo crónico, pero al no confirmarse esta
suposición comprendió que el matiz peculiar de estos enfermos era debido a
las especiales circunstancias ambientales en que habían vivido durante los
años de enfermedad. Bleuler fue quien con más energía señaló que el
manicomio favorecía la tendencia al autismo y a la vida parasitaria del
esquizofrénico, aceptando la reclusión sólo como un mal necesario. Desde
Bleuler, sabemos que el alta precoz es un recurso importantísimo en el
tratamiento de los esquizofrénicos. En virtud de este conjunto de
hechos, los psiquiatras al abogado en las últimas décadas por la
organización de formas de asistencia extramanicomial”.
Dentro de las diferentes formas expuestas con detalle en el libro, Sarro se
decanta por “la asistencia extramural en sentido estricto. Con
una red de dispensarios y enfermeras sociales”. Aunque dice:
“este tipo de asistencias tropiezan con los intereses y prejuicios de la
personas normales y en todo caso sólo procede su aplicación a enfermos que
ya han iniciado su curación en la clínica o sanatorio frenopático”.
En relación con la terapéutica intramural adecuada para casos agudos y
graves se muestra partidario de la psicoterapia de Simón, con ciertas
modificaciones: “Se trata de reducir la fenomenología del esquizofrénico a
los síntomas primarios, eliminando los síntomas secundarios y ambientales.
Podría exponerse en forma de un cuadro con dos columnas, lo que un síntoma
es irremediablemente, y lo que llega a ser por
asistencia defectuosa.
Esta técnica de la terapéutica activada existe un personal
médico y auxiliar convencido de la posibilidad de hacer trabajar un 95% de
enfermos, y numerosas posibilidades ocupacionales (huerta, jardín, granja,
trabajo doméstico del establecimiento, diversas industrias manuales). Todo
lo que en un establecimiento pueden ser elaborado no debe adquirirse fuera.
Todo el personal del establecimiento desde el director hasta el más modesto
empleado debe colaborar con entusiasmo en la terapéutica ocupacional. La
ocupación debe tener carácter de verdadero trabajo, no de
pasatiempo. Los conocimientos profesionales, deben naturalmente, ser tenidos
en cuenta; pero si se quiere actuar más intensamente sobre la personalidad
del esquizofrénico es preferible una nueva actividad.
Sorprende la facilidad con que un enfermo profundamente disgregado y autista
se deja contagiar por la actividad de los otros y se pone a trabajar
concienzudamente en la tarea que se le encomienda. Viendo cómo transcurre la
terapéutica tradicional nos hemos preguntado muchas veces si actúa el
factor humano o el factor cosa. La terapéutica
ocupacional aprovecha el hecho, poco tenido en cuenta hasta ahora, de que el
esquizofrénico puede haber perdido la capacidad de relación normal con las
personas y consigo mismo y haber conservado la capacidad de relacionarse con
las cosas”.
En cuanto a los TRATAMIENTOS SOMÁTICOS comienza exponiendo todos los
tratamientos anteriores a la era insulínica: La Malarioterapia que sí era
eficaz con la PG y toda clase de técnicas para provocar fiebre con los más
variados gérmenes, nucleinato sodico, esencia de trementina, el Sulfosin
Leo, todos ellos según sus autores muy eficaces. Pero con el metamalisis que
hace Sarró dice: “el valor de estos procedimientos piretógenos es, en
general, dudoso”. Lo mismo opina de la opoterapia endocrina con preparado de
tiroides y glándulas sexuales; de la castración propuesta por Fauser o de la
provocación de una meningitis aséptica provocada por el “serum
equino”,”sangre placentaria”, “ensayos con cocaína para los catatónicos y
para no alargarlo mas diré que se refiere a Lifchitz diciendo: “que ha
inmunizado caballos contra el cerebro humano fresco y ha
tratado a algunos esquizofrénicos mediante la celebrótoxina así obtenida.
Cree que se trata de una acción específica y pretende haber obtenido un 50%
de remisiones”. Y para acabar se refiere al cirujano americano Cotto:
“atribuye a la psicosis a una infección focal y pretende curarlas con
extracciones dentarias, amigdalectomías, incluso colectomías, etc.
Afortunadamente ni sus teorías, ni sus procedimientos han logrado
introducirse en Europa.
En el capitulo de los tratamientos con insulina y cardiazol hace un estudio
exhaustivo superando con creces lo que dice en la introducción del libro:
“El propósito de la presente monografía es proporcionar al medico español,
las indicaciones indispensables para poder aplicarlas sin mas riesgos que
los inevitables en estos tratamientos heroicos.
Acaba el capitulo diciendo: “Se ha sugerido que las diversas formas de
esquizofrenia reaccionan de modo distinto al tratamiento. No creemos
probable que el análisis psicológico sea suficiente para establecer estos
subgrupos, para lo cual se necesita seguramente, las investigaciones
somatológicas. Tanto para esta finalidad como para la adecuada realización
de los tratamientos, es necesario estrechar nuevamente las relaciones de la
psiquiatría con la medicina interna.
La psiquiatría queda ahora sólidamente vinculada al resto de la medicina,
aún cuando conserve su posición peculiar dentro del sistema General de las
ciencias”.
Después de este libro, que fue el primero, sus investigaciones han quedado
expuestas con: prólogos de libros con comentarios, notas e introducciones
(algunas mas importantes que el propio libro), artículos científicos,
conferencias alrededor de todo el mundo y en los cursos de doctorado que
impartió cuando era profesor amerito.
Siempre fue fiel a si mismo
y en el seguimiento de la línea del dualismo empírico.
Desde la línea biológica (el decía tratamiento somáticos) y a
consecuencia de construir con el Prof. Carulla –Catedrático de Terapéutica
Física- un aparato de electroshock, el año 41 publicó un trabajo sobre estas
experiencias.
En los años
55 publicó 2 trabajos sobre la clorpromazina: “¿Inician los
narcobioticos una nueva era en la terapéutica psiquiátrica?, Y poco
después:”Técnica, complicaciones y resultados cono la clorpromazina”
(entonces consideraba que los S.E.P. eran inherentes al efecto
terapéutico), y así continuó haciendo publicaciones de todos los
medicamentos que iban saliendo. Incluso llegó a familiarizarse con la
clozapina -siendo ya Profesor Emérito- gracias a la Dra. Rosa Lopez de
St. Boi-Dones.
Allá pudimos seguir varios casos y Sarro se dio cuenta inmediatamente que el
minús. (lo que él decía esquizo y ahora se llaman síntomas negativos
primarios) no mejoraba demasiado, pero el déficit provocado por los
neurolépticos (Síntomas negativos secundarios) no aparecían. Debido a esta
falta de efectos secundarios, y no obstante al ser muy efectivo por diluir
los delirios, consideró este fármaco como ideal, puesto que permitía el
diálogo terapéutico (Sorprendía a los enfermos adivinándoles contenidos
delirantes (mitologemas), antes de que ellos se los expusieran. Más
sorprendidos quedaban los médicos al ver la fácil sintonía y el buen
rapport, incluso, con autistas, que conseguía y el mutuo entendimiento que
se establecía en largos diálogos).
Desde la
línea psicológica a la cual dedicó el más importante de sus investigaciones
todos el días de su vida, el año 65 publicó Pensamiento paleológico en
la esquizofrenia en colaboración con el Dr. Coderch. En los años 71:
“Contribución al análisis mitologemático de los delirios
esquizoparafrenicos”, a partir de aquí, utilizó siempre en lugar de
esquizofrenia, esquizo-parafrenias para resaltar el componente deficitario
(esquizo) que acompaña siempre al componente productivo (Parafrénico). ((Adresin
tipo 1 y 2 de esquí.)).
En los años
72, con la colaboración de los Drs. Alberni, Fàbregas, Torres y Trujillo y
como fruto de un trabajo titánico utilizando un esmerado análisis
fenomenológico de más de 130 casos (el mes extenso que se haya hecho nunca),
publica una monografía: Análisis mitologemático de los delirios
esquizofrénicos que representa la exposición mas cumplida y
detallada –que se han hecho nunca- de los contenidos delirantes. (De menos
de una docena ya conocidos describe cerca de un centenar). En el libro
aparece el concepto de mitologema: como unidad temática delirante y
representa su primera teoría mitologemática que fue la descripción
fenomenológica del Delirio.
Pero esto
sólo representaba un primer paso ya que resulta relativamente fácil entender
un diccionario de mitologemas o deliremas pero para entrar al núcleo del
delirio y comprenderlo hacía falta descubrir la conexión integradora que
existe entre los deliremas y la totalidad de la vida psíquica, la cual cosa
implicaba una ampliación importante de la sicopatología de Jasper y de todas
las ampliaciones que se habían añadido antes de Sarró.
Su gran merito fue:
1r.- la
comprensión de la función y de la psicopatología de la espacialidad (por
ejemplo, interpretar la persecución como una retracción del espacio pático.
2n.- la
psicología y la psicopatología de la temporalidad (p.e. El fin del mundo).
3r.- la
psicopatología de la individualización que fue desarrollando durante más de
una década en los cursos de doctorado, el primero de los cuales se
denominaba Delirología y los últimas Análisis
teo-cosmo-antropológico en el delirio esquizoparafrénico.
Estas
transformaciones (espacialidad, temporalidad, individualidad) que son
permanentes y no aparecen en el hombre normal (o pueden aparecer de forma
transitoria con algunas drogas que mistifiquen), justifican la concepción de
el homo demens que representa la estructura psicótica de la
personalidad, lo que comporta la nihilitzación de determinadas
creencias que mas tardo serán sustituidas por las delirantes, apareciendo
una nueva reinterpretación de la realidad en el área previamente
nihilitzada. El delirio esquizofrénico representa una neo-cosmovisión, la
única posible y simbióticamente adecuada al paciente delirante.
Y para
finalizar, recuerdo un comentario del Profesor:
“Mire
Gimeno ya han redescubierto la Timopatía Ansiosa de López Ibor. Han tardado
50 años y la han bautizada con el nombre de
“panic attacks”.
Ya le han puesto un número. De aquí a 30 o 50 años también saldrán nuestras
investigaciones. Se pensarán también que lo acaban de descubrir. Constará en
lugar de los “delirios de contenido extraño”, un nombre inglés y se quedarán
todos boquiabiertos”.
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